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La importancia del ocio en viajes de negocios para una vida laboral equilibrada

Los viajes de trabajo constituyen una oportunidad única para aumentar su trasfondo cultural y vivir nuevas experiencias. Además de una serie de sencillas medidas para limitar la fatiga, de las propuestas en el ámbito de la alimentación y el ejercicio, que pueden contribuir a su bienestar físico y mental incluso en las situaciones más complicadas, otra solución viable es la combinación del viaje de negocios con momentos de placer y relax: el ocio en viajes de empresa.

Conozcámoslo más de cerca en este artículo, y descubramos por qué es importante regularlo en los procedimientos en viajes.

 

H1 - El ocio en viajes de negocios hace más felices a los empleados y beneficia también a la empresa

Mezclar trabajo, cultura y relax en viajes de negocios puede ser una solución extraordinariamente eficaz para que los empleados aprovechen su estancia lejos de casa, visitando nuevos lugares y descubriendo nuevas culturas mientras trabajan en el extranjero.

De este modo se rompen las fronteras que separan trabajo y ocio. ¿Se trata de una perversidad? No exactamente.

Los viajes de negocios no deberían causar fatiga al empleado. Y un gestor de viajes experimentado puede ofrecerle algunos consejos para convertir un viaje, en el que el empleado tenga que pasar todo el fin de semana desplazado, en una experiencia positiva e inolvidable.

Si la empresa decide incluir iniciativas recreativas en sus políticas de viajes, el desplazamiento puede aumentar el bienestar del empleado, con efectos positivos también en su rendimiento en el puesto de trabajo.

Hemos identificado 4 razones por las que el ocio en viajes de negocios puede contribuir a mejorar el equilibrio en la vida laboral del viajero. Son éstas:

  1. En viajes de negocios, la jornada comienza y finaliza a menudo de forma frenética, con solo unos minutos de descanso para dedicarse a sí mismo y con las prisas por regresar a casa. Invitar al empleado a que se tome el tiempo necesario para visitar un museo, dar un paseo, comer tranquilamente o disfrutar de un momento de relax puede tener un efecto positivo en el trabajo tanto fuera como de vuelta en casa.
  2. Para el viajero de negocios puede resultar frustrante regresar de un viaje de trabajo sin tener nada que contar sobre su destino, aparte de la habitación del hotel y los medios de transporte utilizados para desplazarse. No cabe duda de que su satisfacción aumentaría si fuese capaz de percibir el viaje de negocios como una oportunidad, que no debería perderse a escala individual ni profesional.
  3. Viajar nos permite acumular recuerdos y sentir emociones que no pueden vivirse en casa. Es decir, que alegran la vida. ¿Por qué no convertir el viaje de negocios en una experiencia inolvidable, en algo que contar? Conviene resaltar que un agradable y gratificante viaje de negocios hace sentirse al empleado satisfecho, contento y ligado a la empresa en la que trabaja, lo que se traduce en un mejor rendimiento y un mayor compromiso.
  4. Permitir al empleado alargar el viaje de negocios unos días para sí mismo le hará sentirse apreciado, escuchado y motivado, fomentará su fidelidad y contribuirá a difundir una imagen de la empresa capaz de captar a los mejores talentos.

De ahí que sea importante para el viajero de negocios disponer de algún tiempo después de la reunión de trabajo, o al final del día, para dedicarse a sí mismo.

En algunas ocasiones, no obstante, esto no resulta suficiente y, tras intentar sacarle el máximo provecho a la jornada, se llega al final de la misma completamente exhausto.

La mejor solución, por tanto, es permitir e incluso invitar a los empleados a alargar el viaje de negocios unos días para dedicarlos exclusivamente a su bienestar personal. De este modo será capaz de rendir al máximo los días de trabajo, sabiendo que al final le espera su "recompensa". Una vez pagado el viaje e invertido el tiempo necesario para planificarlo, esto puede ser una forma de conceder al empleado unas breves vacaciones antes de regresar, quizá junto a algún familiar, y siempre con arreglo a las políticas de viajes.

El empleado viajero estará satisfecho, contento y con una predisposición cada vez mejor frente a los viajes de negocios, ya que los percibirá como una oportunidad para visitar un nuevo lugar y vivir experiencias positivas, sintiéndose al mismo tiempo más ligado a la empresa desde un punto de vista tanto moral como emocional.

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